• Paz García Sola

Amor Maternal

Actualizado: may 11


¿Una madre se hace o nace? ¿Cuándo nace un madre?


Hace 18 años la vida me facilitó el experimentar ver nacer a Haniel.


Hace 18 años no me convertí en madre pues son muchas las madres que solo acompañaron por un tiempo a su bebé intrauterino.


Hace 18 años no me convertí en mujer pues desde el momento que en el que tuve mi primer ciclo de menstruación ya lo era.

¿Entonces?

Qué ocurrió hace 18 años.

Simplemente, sin egos, sin creencias y sin fanatismos facilité que mi cuerpo se abriera para que el ser que se estaba gestando dentro tuviera su oportunidad en este nuevo espacio. Sin apego. Como decía Kali Gibran tus hijos no son tus hijos…


Todo fue de libro: nacimiento en el agua acompañado, respetado, consciente y sentido.

Lactancia hasta que ella con dos años y dos meses dijo hasta aquí ha estado bien.

Relación afable, cariñosa, cercana, presente, atenta…


Todos mis conocimientos de psicología, pedagogía, masaje infantil, relación con familias, sanitarios… fueron puestos al servicio. Criticada por ello fui. ¿Cuándo sería madre me preguntaban?


¿Me convertí en madre?

No. Pero pude experimentar el amor maternal, desarrollarlo y ampliarlo en acople a las necesidades del bebé.


Simplemente era yo. Desde mi ser y sentir. Y, por supuesto, continué con los aprendizajes que ella, mi maestra en el cuidado maternal, me había enseñado: de escucha, respeto, atención, cuidado, protección. Y dejé que de manera natural todo fluyera. Si mi abuela parió, mi madre parió… yo sería buena madre. Todo desde la confianza.


A ser madre no se aprende en los libros, ni en los cursos… y de eso he impartido muchos.

La universidad de Oxford tienes suficientes estudios del cómo el cuidado maternal afecta al desarrollo emocional y cognitivo del bebé. ¿Iba yo a hacer daño consciente a mi bebé con todos los conocimientos que tenía?


Como todo en la vida, los valores tan abstractos de los que hablamos se hacen tangibles cuando se llevan a la práctica: Pensar, sentir, decir y hacer lo mismo. Basta ya de tanta absurdez y dicotomías. Vivimos en un mundo infantil donde se justifica que abracemos a nuestro niño interior y no le soltemos de la mano para que nos acompañe.


¡Venga Ya!

Cada etapa ha de ser superada simplemente si dejamos de buscar víctimas por todas partes. Y de esto sabe mucho el Dr. Cayo Martín. Te recomiendo leer Amor, Dignidad y los Cuatro Complejos o hacerte 21+ días con la TNDR. O mejor aún, que te vengas a un RETIRO TNDR. Lógicamente, si quieres cambiar, cambiarás.


Pongamos el límite a los miles y miles de años que venimos haciendo, sin evolución.

Cambiamos de contexto, de ropa, de situaciones caóticas… pero seguimos sin aprender.


No vivimos en Paz.

Vivimos en una lucha continua.

En guerra continua contra uno mismo y luego contra el otro.

Aún no han puesto nombre a lo que ocurre, pero no tardarán en hablar de 3ª guerra mundial cuando se analice la verdadera situación.

¿Quién sabe?


¿Qué podemos hacer ante una corriente mundial?

Sí, corriente mundial de odio, rencor, irresponsabilidad hacia el planeta…


Salta.

Da el Salto.

Vibra alto pase lo que pase.

Que nada te afecte, que nada te turbe.

Respira, observa y analiza la nueva situación.

Para cambiar la energía de esta humanidad hace falta que muchos despierten.

Para cambiar y renovar tu energía solo hace falta que pongas la atención en ti. En tu ser y estar. Y para ello todo comienza en la respiración.

Lleva vida a todas tus células. Sé tu mejor observador. Estate atento a cada necesidad de tus ser. Haz todo lo posible para ahorrar energía para aumentar tu vitalidad, a pesar de los años.

Ve contigo, ve con la natura.


Realmente hemos criado monstruos sin valores que no entienden nada más allá de su creencia, de su tribu. Inconscientes adictos a drogas, alcohol, tabaco, video juegos… ajenos a la realidad en la que estamos. Seres que no piensan, solo van en manada. Y lo que dice uno el otro lo corrobora. Hemos perdido la mente científica, la que analiza y sopesa todas las posibilidades para ser seres con una emocionalidad sin control.


Hoy me siento orgullosa de ti Haniel y de otras muchas familias que sé que me escucharon y realizaron una maternidad consciente y sentida.


Responsable, afable, cariñosa, inteligente, colaboradora… tienes todos los valores que las grandes empresas hoy buscan. Tienes claro el futuro que quieres para ti. Y, eres una buscadora de lo más sublime y selecto.

Sigue así: Ser de Luz Divino.

¿Mamá?

Paz


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