• Paz García Sola

Confianza y Valor

De mi ventana a tu ventana.

Desde mi mirada a tu mirada

Desde mi realidad a tu realidad

Desde mi aquí y ahora a tu aquí y ahora.




Confianza y valor en uno mismo es
lo único que tenemos que nos pertenece.

Perderlo, es no tener nada.


Y cuando esto sucede, cuando sientes que no eres nada, que no vales nada, que no sabes quién eres, cuál es tu misión o dónde está tu ilusión.

Llegado ese punto te encontrarás contigo, con tu verdadero ser de luz, de amor y lleno de vitalidad.


Algunos lo hicieron en su lecho de muerte y pudieron partir con una sonrisa y el reconocimiento de mereció la alegría de haber vivido.


Fluye es una de las palabras que más se me escuchó en un periodo de mi vida donde era modelo a seguir e imitar. Pero en la vida, ser aprendiz y maestro está unido. Y tuve que bloquearme, dejar de fluir y explorar todas las partes de mí que estaban dormidas.


Entonces, los conocimientos se enfrentan al sabio y fluctúas entre el ignorante y el sabio como si fueras diferentes personas. Inicias un vivir donde dentro de ti hay personalidades diferentes: alabada y apaleada a la vez en diferentes ámbitos.


No es el otro el que te alaba o te apalea, eres tú el que te muestras, eres tú el que se comporta con mecanismos que bloquean la energía. La tuya y la del otro.


Al bloquear nuestra energía, y por ende nuestras funciones físico-psíquicas, se inicia un camino de degeneración, división, enfermedad, dolor, oscuridad.


Abandonar la mente dividida,
calmar los pensamientos,
aplomar las emociones es cuestión de práctica,
de tiempo, de CONFIANZA.

El niño aprende por imitación, impregnación y repetición. Siente la confianza del acompañamiento en el adulto y descubre su propia confianza.


Sólo podremos desarrollar y reconocer nuestros avances cuando lo hemos visto en otros, nos hemos impregnado de ello y a modo de ensayo error confiamos en que alguna vez lo sabremos hacer.


Pero ocurre, que...

la calma está dentro de nosotros.

La confianza está dentro de nosotros.

El valor está dentro de nosotros.


Nada ni nadie puede ayudarnos a abrazarnos. Es un camino a recorrer completamente solos.


Puedes ser un click como me enseñó mi maestro.


O puedes resistirte en cada error buscando fuera lo que ocurrió, tirando balones fuera, buscando culpables, buscando justificación con sufrimiento, queriendo entender… así no hay avance. Las cuestiones energéticas no se comprenden ni se entienden, se viven. Y así, con la mirada puesta en la dificultad, en las resistencias, en el no avance, en las recaídas… solo hay más pérdida de energía que nos lleva al agotamiento.


Relájate y disfruta son dos palabras que le hemos quitado el valor.


Confundimos el disfrute momentáneo de un bombón con la felicidad de sentir que mi vida es el mejor bombón, ese que no se acaba nunca. Ese que me da un gozo continuo, pase lo que pase.


Ese clic comienza dentro.


Cuando sientes que tus ojos sonríen porque sí, cuando dejas expresarse a tu alma, a tu verdadero ser limpio de creencias, fanatismos, obsesiones.


No te rindas, fluye, continua, confianza.

Son las única palabras que deberían resonar en nuestra cabeza a modo de mantra.


Yo soy luz, yo soy amor, yo soy vida. Otro mantra que me da vitalidad.



Cuando te vuelves hacia ti, cuando pones la mirada en ti y haces que tu energía se centre en tu interior… te vuelves uno, sientes el somos, estás centrado y te sientes cristal, luminoso, brillante, trasparente, IMPECABLE.


Hay un pero. La energía y la vitalidad nacen también en ti. Es necesario encontrar esos alimentos que te hacen bien para darle al cuerpo descanso del estrés que supone comer algo diferente en cada comida, cada día mezclas explosivas que saben genial en la boca, al saborear es una explosión orgásmica de sabor que luego en su recorrido de salida irá dejando mella.


Controlar las jornadas de actividad infinitas pues continúan en el mundo de los sueños y al levantarnos, no sabemos bien qué ocurre, pero ya levantarnos es un suplicio.


¿Qué está pasando? ¿Por qué tantas personas agotadas física y mentalmente?

Deberíamos estar todos súper vitales tras las cercanas vacaciones veraniegas.


De nuevo vuelvo a lo mismo. El origen primero es la alimentación. Conocer qué puedo comer, qué puedo mezclar, cómo es la mejor manera de cocinar.


Sentirme un animal de instintos en la cocina a la hora de elegir qué comer y su momento es lo que más vitalidad me da.


Elegir alimentos de temporada, vivos y frescos que van con mi cuadro sindrómico, o si no van, comerlos en las cantidades mínimas que mi cuerpo pueda metabolizar sin perder energía extra.


Polen, bayas del goyi, pipas de calabaza trituradas, pipas de girasol trituradas y maíz en copos eco y natural, con la infu o toque de leche que me pide el cuerpo en ese momento, así me estoy preparando para el invierno. Un puñado de avellanas tiernas dan el toque final.


Desde que desayuno esta combinación tengo más mi vitalidad y ausencia de dolor. Has de encontrar la tuya, tus píldoras de vitaminas naturales, nutrientes vivos que te ayuden con el inicio del día y te den continuidad hasta la siguiente comida.



También puedes tomar un dulce y un café rápido, te darán la vitalidad instantánea pero el bajón también llegará antes de que llegues al metro, aunque como se vive en bajón y estamos más acostumbrados, la bajada se percibe menos.


Te invito a poner la atención en tu casa interior, en tu templo. Podemos masticar, comer con consciencia, quitar la tele, la radio o las interferencias que puedan hacer que traguemos basura con cada cuchara. Pero, mientras no aceptes que has de conocer lo que le va bien a tu cuerpo, lo que te da energía y no te la quita… lo demás será un esfuerzo.


Acorralemos a nuestro EGO pues con todo tipo de creencias se las ingenia para que dejemos de mirar a lo que verdaderamente es importante, a ti mismo, a dentro, a tu centro, para estar en equilibrio. No derrames más energía de manera innecesaria, la necesitas para ti.


Mírate. Mírate con amor, con respeto y con posibilidad. Deja de buscar la falta, la arruga, lo que hay que mejorar.


Mírate. Mírate con mimo, con calma y con oportunidad. Deja de enjuiciarte y decirte que no puedes.


Mírate. Mírate con confianza y con valor.


Allá donde miras, pones la atención.

Allá donde pones la atención va tu energía.


Cuando dejé de pelear, para dejarme llevar y fluir.

Cuando dejé de luchar con mi EGO, y dejé que la sabia tomara el mando.

Cuando puse la mirada en mi interior pude pararme y coger el mando de mi equilibrio.


Más info sobre el VALOR Y LA CONFIANZA


by Paz


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